La gente relaciona el semáforo verde con libertad, con vía libre, cero prohibiciones. El verde según dicen es el color de la esperanza.
En mi caso el semáforo verde, son recuerdos tristes.
¿Quién alguna vez no jugó al semáforo? Típico juego de asalto de la primaria, prepúberes con revolución hormonal, descubriendo al sexo opuesto y poniéndose a prueba con inocentes besos.
Se sorteaban las parejitas, y el varón elegía el color del beso, verde = beso en la mano, frente o mejilla, amarillo = beso en la comisura de los labios, rojo = piquito.
Yo siempre fui semáforo verde ni siquiera amarillo, siempre verde, nadie quería besar al bochito del grado, “estudia, sabe mucho, y encima es gorda”, era el comentario entre los varones. Claro, ¿quién iba a querer arruinar su incipiente fama de galán besando a la ¿fea? del curso?
Sólo una vez, en el recreo alguien eligió el rojo, él el más canchero, el más entrador y simpático hasta con las maestras. Ese que tenía muertas hasta las de séptimo, el que lograba que la seño de música le perdonara el “insulto” a la Marcha de San Lorenzo, con sólo una sonrisita compradora y una mirada de irresistible inocencia. Ese fue el valiente, el único que se animó a elegir el tan temido y a la vez deseado ROJO. En el recreo para jugar al semáforo había que esconderse, y ahí escondidos, a punto del beso, el canchero, el simpático, el divino, se convirtió en el ser más detestable del planeta, y como buen seductor tenía una estrategia bien armada y en tres partes, primero salir sorteado, segundo elegir rojo y entrar al escondite con gestos de “gran valiente” por animarse; la tercera parte y la más cruel fue una vez en el escondite, no besar sino reírse muy fuerte en la cara, y salir como si realmente hubiese habido un beso.
Realmente hubiese sido menos cruel, que como siempre eligiera verde.
domingo, 6 de septiembre de 2009
martes, 1 de septiembre de 2009
Soy Lola
Soy Lola, mi D.N.I. dice otra cosa, pero este es el nombre con el que me identifico. ¿Por qué?
Porque soy la que a la hora de los lentos se sentaba a un costado con la secreta esperanza de que alguien la invite a bailar.
Porque soy con la que ninguno elegía el rojo en el juego del semáforo.
Porque debuté tarde por convicción, pero también por falta de oportunidades.
Porque siempre califiqué como la “gran amiga”, pero nunca como novia, amante o simple “touch and go”.
Porque era la única que llegó a 5° año sin que ni una sola vez un chico la haya esperado a la salida.
Porque siempre fui la que organizó despedidas de soltera, pero ya perdió la esperanza de tener una propia.
Porque siempre escuché las razones de “te merecés alguien mejor que yo” o “sos muy buena mina, no sé porque no puedo enamorarme de vos”
Porque más de una vez oficié de suegra, violinista o mal tercio.
Porque ninguna canción de amor cuenta mi historia.
Porque todas las historias de “a una amiga le pasó que…”, siempre eran las de otras amigas.
Porque las películas de treintañeras perdedoras, se parecen a la mía pero sin el final feliz.
Soy Lola, y no por elección sino porque el gran Sabina, bautizó así a la protagonista de su tema “BESOS EN LA FRENTE” el cual parece que hubiese escrito para mi, con algunas excepciones que iré contando en este blog.
Esta es mi presentación, de a poco les iré contando mi historia, espero que me acompañen.
Porque soy la que a la hora de los lentos se sentaba a un costado con la secreta esperanza de que alguien la invite a bailar.
Porque soy con la que ninguno elegía el rojo en el juego del semáforo.
Porque debuté tarde por convicción, pero también por falta de oportunidades.
Porque siempre califiqué como la “gran amiga”, pero nunca como novia, amante o simple “touch and go”.
Porque era la única que llegó a 5° año sin que ni una sola vez un chico la haya esperado a la salida.
Porque siempre fui la que organizó despedidas de soltera, pero ya perdió la esperanza de tener una propia.
Porque siempre escuché las razones de “te merecés alguien mejor que yo” o “sos muy buena mina, no sé porque no puedo enamorarme de vos”
Porque más de una vez oficié de suegra, violinista o mal tercio.
Porque ninguna canción de amor cuenta mi historia.
Porque todas las historias de “a una amiga le pasó que…”, siempre eran las de otras amigas.
Porque las películas de treintañeras perdedoras, se parecen a la mía pero sin el final feliz.
Soy Lola, y no por elección sino porque el gran Sabina, bautizó así a la protagonista de su tema “BESOS EN LA FRENTE” el cual parece que hubiese escrito para mi, con algunas excepciones que iré contando en este blog.
Esta es mi presentación, de a poco les iré contando mi historia, espero que me acompañen.
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